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El Cajón
En primer lugar hay que señalar que llamar "Cajón" a lo que comúnmente se conoce como Carreta del Simpecado, no es una falta de respeto ni un vulgarismo. Antes al contrario, responde a una hermosa tradición y costumbre de la localidad de Umbrete, que además denota la antigüedad de la corporación rociera. Resulta que, originariamente, las carretas que transportaban por los caminos al Simpecado de todas las hermandades, pocas en principio, eran de madera, algo lógico en épocas económicamente precarias, y con una parte hueca, o gran cajón donde colocar desde comida, hasta cualesquiera enseres de la hermandad. Y así continúa haciéndolo la Hermandad de Umbrete, en un respeto a las formas primeras del movimiento rociero, y en una salvaguarda de la tradición de su Hermandad, pues con todo esmero se cuida esta joya que tantos caminos ha realizado, y que es admiración por su originalidad y belleza. Su hechura se remonta a principios del pasado siglo. La carreta de la Virgen de la Hermandad del Rocío de Umbrete es la mas antigua que se conserva y que aun peregrina al Rocío. Se trata de una carreta tipo "cajón" como hemos dicho, de madera, pintada en blanco con adornos dorados. Fue construido en el año 1910 en el taller de carpintería de Agustín Borrego, por el carpintero de la vecina población de Espartinas llamado José Antonio, quien para su construcción se inspiró en el retablo de la Virgen de los Dolores de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de Consolación de Umbrete. No puedo aportar datos sobre la existencia o características de la anterior carreta de la Hermandad. El "Cajón" se construyó de manera que fuera desarmable, por así aconsejarlo las circunstancias del momento, ya que por aquel entonces se carecía del local apropiado para poder guarecerlo durante todo el año sin desarmarlo. Hoy se dispone de la espléndida Casa Hermandad, que si bien sigue inconclusa, ya permite admirar el Cajón cualquier día del año. Consta de ocho pilastras estriadas, que sostienen un techo a dos aguas, descansando sobre cornisas que, en sus fachadas menores, forman dos frontones triangulares (recuerda las formas de los templos clásicos romanos). Las dos pilastras delanteras vienen a constituir con las siguientes una especie de pronaos, templete propiamente dicho, con tres vanos, donde va expuesto el Simpecado. Hasta hace poco en estas tres aperturas iban adosadas sendas persianas correderas, que lo resguardaban del polvo y de las inclemencias del camino. Las pilastras restantes llevan unos paños en los intercolumnios, a modo de muro en los templos clásicos, que forman un amplio cajón, con puerta en su parte posterior. Los cuatro paños aparecen decorados con pinturas alusivas al Rocío: en el lateral izquierdo, en la primera tabla, lleva una pintura del Arcángel San Rafael, invocado como protector de caminantes y enfermos; en la siguiente se representa el hallazgo de la Virgen en la chueca de un árbol por el cazador de Villamanrique, Gregorio Medina, que en una libre interpretación del artista va vestido con traje campero. El lado opuesto se encuentra ocupado por otras dos tablas gemelas; en la primera se representa el Angel de la Guarda,y en la siguiente la pintura se ambienta con un motivo rociero. Con posterioridad fue decorado en su parte alta con diez jarras de plata, obra del orfebre sevillano Eduardo Seco. Hasta no hace muchos años, en la parte inferior y trasera colgaban de unas cadenas unos barrilitos, que además de servir de equilibrio y contrapeso al conjunto de la carreta, almacenaban el vino de que disponía el Mayordomo de la Hermandad durante la Romería. Por carecer, como anteriormente se ha dicho, de local para almacenarlo armado, durante muchos años, y una vez desarmado, sus piezas eran guardadas en uno de los salones del Palacio Arzobispal de Umbrete. La tarde antes de la salida para la Romería eran acopladas las piezas sobre el "lecho" y montado este sobre las ruedas. Estas últimas, a su vez, eran cedidas (la Hermandad carecías de unas en propiedad) ,siempre de forma desinteresada, por algún carretero vecino del pueblo, el cual , además de ceder las ruedas, se prestaba, en la mayoría de los años cumpliendo una promesa, a llevar a la Virgen hasta el Santuario del Rocío con la mejor de sus yuntas de bueyes. Para la Romería de 1993 es colocada una barra de plata en la parte posterior, donada por unos hermanos, para apoyo de los peregrinos durante el camino, retirada en la ultima restauración. A lo largo de los años ha sufrido repetidas restauraciones. La ultima y tal vez mas importante tuvo lugar desde octubre de 1999 hasta principios del año 2000, y se realizo en los talleres del restaurador D. Rogelio González Pérez, siendo su coste sufragado por todos los hermanos. Además, en la puerta trasera se añadió una quinta pintura realizada por D. Jose María Menacho, como culminación de la profunda y necesaria restauración. A su conclusión, el cajón y fue llevado al Monasterio de Nuestra Señora del Loreto. Los hermanos llevaron hasta allí a pie el Simpecado, y tras ser bendecido el cajón restaurado, se coloco el Simpecado y se retorno andando hasta la nueva Capilla-Casa Hermandad que este día se inauguraba, suponiendo un hito en la historia amplia de la Hermandad. En el año 2003 la Hermandad estrenó frontiles de plata para sus bueyes, donados por una familia de hermanos rocieros. El año 2005 será de triste recuerdo, pues el querido Cajón no pudo acudir a su tradicional cita de la Romería de Pentecostés, al impedirse el tránsito de bueyes por la enfermedad conocida como "lengua azul". Umbrete peregrinó portando su Simpecado en la antigua carreta de la Hermandad de Hinojos. En Villamanrique, se cantó esta letra "Los lirios y las amapolas están llorando de pena al ver que se acerca Umbrete por el camino del Quema sin el crujir de las tablas de su Cajón de Madera"
En 2006 lucio de nuevo restaurado, habiéndose adaptado su tiro a diferentes tracciones animales. A la vuelta del camino de 2007,entro por vez primera en la Casa Hermandad tras su conclusión, y lo hizo a oscuras al no haberse concluido la instalación de luz. A finales de 2007 estreno su ubicación definitiva en la Casa Hermandad, una vez inaugurada, entre dos grandes vitrinas laterales para enseres, de donde saldrá para ser llevado, como es tradicional, a la casa del Mayordomo la noche antes de la salida de las carretas.
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