Sobre El Rocio
El Legado
En el año 1587 tiene lugar un hecho trascendental para el devenir futuro del Rocío. Baltasar Tercero, natural y vecino de Sevilla, y de quien poco mas se sabe excepto que emigro a America, y que fallecio en la ciudad de Lima, pero que otorgo testamento en el cual se incluia un legado que el tiempo convirtío en valiosísimo. Realiza en el una donación de dos mil pesos para que se constituya una capellanía en la ermita de Nuestra Señora de las Rocinas. Este es el fragmento en castellano antiguo del testamento de Baltasar Tercero: "...Item mando que de las parte, que he de aver e me cupiere de mi parte, se saquen dos mil pesos ensayados e marcados, que mi muger los envie a España e se lleven a la villa de almonte, que es dies leguas de Sevilla y alli se hechen en rrenta fije et perpetua y con ellos ysntituyo una capellania en la ermita que se llama nuestra sra. de las Rosinas, que está entre sanlucar de varrameda y la dicha villa de almonte..." (La copia del testamento se halla en el archivo municipal de Almonte) Hasta el año 1598 no se realiza el cobro efectivo del legado de Baltasar Tercero. A partir de entonces se nombra el primer capellan de la ermita, en la persona de Juan Pabon. No era facil en aquella epoca que nadie se hiciese cargo de una capellanía en lugar tan apartado. Hasta entonces la Orden de los frailes Mínimos, del convento de Nuestra Señora de la Victoria en Almonte era quien se habia encargado de la custodia de la ermita. A pertir del legado, llego incluso a haber pleito por el derecho al nombramiento del capellan entre el Arzobispado de Sevilla y el concejo de la villa de Almonte. Mas lo cierto es que el legado permitio la adquisición de tierras, como por ejemplo el acuerdo del concejo en 1607 para la compra de tierras de realengo que a su vez fueran arrendadas a labradores almonteños. Esto supone dar continuidad economica al mantenimiento de la ermita, y por ende de los cultos y de la actividad de la misma. Al ser lugar de paso, son cada vez mas los que alli se detienen a confesar y a oir misa, difundiendo luego el lugar y la devocion en sus lugares de origen. En definitiva, supuso el legado el inicio de la extension de la devocion rociera, sin olvidar que, al nombrar patrono del legado al concejo de Almonte, Baltasar Tercero puso la primera piedra para la trascendencia que luego tendra a lo largo del tiempo el Ayuntamiento de Almonte en lo que al Rocio concierno. La realidad es que sin saberlo, Baltasar Tercero contribuyo con su legado a cimentar el Rocio que ha llegado hasta nosotros, evitando que la ermita hubiese desaparecido en aquel lugar de paso. |