HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DEL ROCIO DE UMBRETE (SEVILLA). Pagina No Oficial

In memoriam: D. Rafael Gonzalez Lahera

 

Desde esta modesta pagina web no oficial dedicada a la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocio de Umbrete quiero dedicar un pequeño homenaje a la memoria de quien fuera Presidente de nuestra Hermandad, D. Rafael Gonzalez Lahera, fallecido en el Rocio (¿donde si no?) el 18 de Agosto de 2002, durante la celebracion del Rocio Chico. Rafael llevaba el Rocio dentro. Todo por la Virgen, todo por Ella, solia repetir. Su figura permanecera inolvidable, siempre por los caminos junto a su cajon de madera, al lado de los bueyes, alli siempre se le podia encontrar. Para él, el Rocio duraba todo el año, cada dia, cada hora, cada minuto. Ahora ve mejor que nadie a la que fue su devocion sincera, la Virgen del Rocio.

Reproduzco aqui el artículo publicado en la Revista "Futuro", escrito por su sobrino, Isidro Gonzalez, que resume a la perfeccion su sentir rociero. Descanse en Paz.

 

 

No puedo asegurar qué fue lo que ocurrió en aquella casa enclavada en la aldea del Rocío pero seguro que fue muy parecido a esto.

Apenas se habían consumido las primeras 5 horas del recién estrenado 18 de Agosto de 2002 cuando el más fiel reflejo de la belleza divina irrumpió en su habitación:

- Rafael, venga que nos vamos.

- ¿Dónde me llevas, Señora?

- No muy lejos, quizás un par de calles más allá.

- Pero señora, yo quiero venir cada año a verte, andando, traer mi carreta, vivir mi hermandad. Además creo que este año les he metido el gusanillo a mis dos sobrinos. Ese gusanillo del camino.

- Pero Rafael, no ves que ya no puedes caminar. Tienes que hacer la mitad del trayecto en coche, las arenas ya te pueden y yo no puedo verte así.

Rafael, justo despues de que entrara su cajon un año mas en el Rocio, y la emocion le pudiera.

2002, pinares de Marlo, mediodia del primer dia de camino de Umbrete.

- Además el sitio que he preparado para ti es de privilegio. A mi lado, veras la salida del cajón. Volaremos junto a los pétalos que desde el balcón de tú casa rocían el simpecado cada miércoles de salida. Luego, si quieres, nos convertiremos en notas musicales y despertaremos al alba a los peregrinos. Les susuraremos: venga que hay que aprovechar las horas más frescas de la mañana para caminar, que luego el sol aprieta. Y echaremos una mano asegurando los frontiles a la tez de los bueyes. Le pediremos a Manolo, a Paco o a Miguel que nos dejen la "jiá" y guiaremos un ratito la yunta por la raya. Y por la noche, a eso de las 11, nos acercaremos muy despacio al cajón y comprobaremos cómo el fervor y la fe de tu pueblo sigue creciendo. Y parte de la culpa es tuya Rafael. A cuántos de ellos no has enseñado, cuántos de ellos no se han pegado a tu vera; simplemente a escucharte. A escuchar a un catedrático de la facultad de la vida doctorado en caminos, vereas y fe.

 

- Pero ese sitio que te reservo no es un regalo Rafael, te lo mereces. Porque tu cristianismo no acababa cuando el simpecado volvía a su vitrina. Todo el año volcado con la hermandad. Sabes una cosa, sé por qué nunca te casaste; porque no era justo que tanto amor hacia el prójimo lo recibiese una sola persona. Porque tú amabas a tu madre, amabas a tu familia, a tu hermandad, incluso al que venía de visita a Umbrete. Tú amabas a Dios y a la Virgen sobre todas las cosas y al prójimo... al prójimo más que a ti mismo.

- Sabes Rafael, he preguntado por ti a los que te conocían y me han dicho que eras una persona auténtica; fue lo que me dijo Charo. Que eras excepcional; eso me lo dijo Trini. Tus sobrinos... tus sobrinos simplemente me dijeron que eras el mejor. Isidro y Cita me comentaron que no querías nada para ti que todo lo que tenías era para los demás. Que eras claro, simple, sin maldad, un cristiano ejemplar.

- Por eso Rafael quiero que vengas conmigo, a las marismas eternas, y a mi lado cuidaremos de los tuyos de la misma forma que hasta hoy lo hacías en vida. ¿Te parece Rafael?

- Señora, he aquí tu más humilde sirviente. Hágase en mi según tu palabra.

Junto a los bueyes, con su gorra y la "jia", su imagen de siempre, la que por siempre sera recordada.

Isidro Gonzalez

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